La Cacería: Jagten (2012)
Por Azael Tristán Ibarra, editado por Julieta Quirarte
Poster de La Cacería (2012) dirigida por Thomas Vinterberg
En el año 2012, Thomas Vinterberg, uno de los creadores del Dogma 95, dirigió La Cacería (2012): un drama donde la decadencia se vuelve progresiva. La historia se centra en cómo una mentira desata una serie de difamaciones que pretenden destruir la vida del protagonista. Lucas, un profesor de guardería en un pequeño pueblo, se convierte en el blanco de la ira colectiva del pueblo donde radica cuando una de sus alumnas, sin razón aparente, inventa que él abusó de ella.
Existe la creencia de que los niños no mienten, y Vinterberg juega con esta idea al mostrarnos cómo una acusación infantil, por más desacertada que parezca, puede provocar consecuencias devastadoras.
Escena de la película La cacería (2012)
A pesar de que el espectador conoce la verdad desde el inicio, en la realidad muchos aceptarían la palabra de un niño sin cuestionarla. Es aquí donde la película nos coloca en la perspectiva de Lucas, haciéndonos sentir su impotencia y la injusticia de la situación. Al estar involucrado en un ámbito tan delicado como el trabajo con menores, su voz queda automáticamente silenciada ante la histeria colectiva. El impacto emocional de la historia se intensifica por su ambientación en un pueblo pequeño, donde las relaciones son más cercanas y el juicio de la comunidad es aún más implacable.
Escena de la película La cacería (2012)
La traición de sus propios amigos refuerza la desesperación de Lucas y expone lo fácil que es ser condenado por rumores, incluso cuando no hay pruebas. La película nos obliga a cuestionar cómo nos posicionamos ante estos casos en la vida real: si bien aquí seguimos la versión del acusado, en otras circunstancias podríamos ser parte de la multitud que señala sin dudar.
El mensaje de La Cacería es claro y nos invita a reflexionar sobre el poder de la voz colectiva. Somos parte de una sociedad que, en muchas ocasiones, condena antes de investigar y cree antes de cuestionar, pero todo cambia cuando nos toca del otro lado.